jueves, 3 de enero de 2013

Las hermanas juegan





Las hermanas en el sótano ríen en voz baja. No quieren despertar a nadie, ni que se enteren que están jugando y no duermen. Es la hora de la siesta y adentro está fresquito. Descubren una bola espejada donde se reflejan como en un ojo de pez. Practican piruetas y gestos ridículos para desafiar la imagen que les devuelve.
De lejos, la forma se mantiene inalterable. De cerca, psicodelia y distorsión como en la película de Robert Wiene que vieron el domingo en el Grand Splendid.
La bola se les escapa de las manos, rueda por el parquet y el sonido les recuerda al bowling. Una de las hermanas se calza los zapatos para estar al tono. La otra busca la cámara, para disparar en el momento preciso.
Como el aleph en el sótano de la calle Garay, la bola es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos, donde están todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
Ellas lo saben, y en el fresco rumor de la siesta, ajenas a los mandatos y la abulia familiar, las hermanas descubren un mundo en el sótano donde los universos se condensan, se proyectan y se ven desde todos los ángulos. Ríen en voz baja para no despertar a nadie, es un secreto.


* Este texto sobre la foto de Anne Marie Heinrich fue parte de la muestra "... o el dilema de la visibilidad" (2012) en el Museo Genaro Pérez (CBA) del Colectivo curatorial del Cepia Artes Visuales. 

jueves, 9 de febrero de 2012



Su eterno afán por encontrarle belleza a las cosas provocó que ya no concibiera un universo que no estuviera descripto en sus versos, en esa voz que dictaba sensaciones aún latentes. 
Crecí con su poesía y sus acordes, dejando que hablara por mí, 
porque sólo un mago puede hacer sonar tan perfecto la conjunción de las palabras 
mueble-lana-gusto-pie
Un mago que nos explicó que esa belleza universal existe 
y está dentro de cada uno de nosotros.


Conmovida emoción compartida y gracias por tanto.
Hasta siempre, Luis Alberto Spinetta.

miércoles, 18 de enero de 2012

Shakira Encontró a Los Ladrones

Un perfil absolutamente atemporal
y mala leche.


Cuando a mediados de los ’90, apareció una tal Shakira revoleando el pelo en MTV y sacudiéndose de la cabeza décadas de etiquetamiento social, sonaba a revolución en la granja.
La colombiana de pies descalzos y pelos revueltos mordía la manzana y renunciaba al paraíso, queriendo convertir los campos en ciudad y nosotras encontrábamos por fin un modelo al cual abrazarnos entre tanta boyband y clásicos desteñidos.
Ella era la que proclamaba no creer en Marx, ni en Sartre, ni en Brian Weiss, pero sí en una “sonrisa azul”. Es decir, no creía ni en el materialismo histórico, mucho menos en la conciencia de clases, ni en el existencialismo, ni en la reencarnación. Pero las adolescentes que transitábamos los diecialgo lo entendimos todo al revés y obviamos la “sonrisa azul” que bien podría haber sido verde, el color del dólar.
Cuántas tardes ciega-sordo-muda-torpe-traste-testaruda esperando con el dedo preparado sobre la tecla REC y el cassette virgen listo para grabar sus canciones desde la radio, y después escribir sus letras aspirando a la Gloria en cuaderno Rivadavia.
Coreando Pies Descalzos, Sueños Blancos nosotras también queríamos ser felices sin importarnos un pepino nuestro destino. Y ese pepino fue justamente el que Shakira peló, rebanó y se lo comió en una ensalada de clichés.
En pleno cambio de centuria, la aguerrida y reivindicatoria Shakira vendió su alma al diablo: en el consagratorio MTV unplugged del año 2000, enfundada en un pantalón de cuero y con el pelo aún de un color indefinible, deslumbró a todos con sus movimientos de cadera y su “baile del vientre”, con las manos todavía embarradas.
Cuánto es lo que habrá ofrecido al diablo a cambio porque no sólo se volvió un producto más de la factoría de sonidos irritablemente comerciales, sino que ese mismo año trascendieron los rumores de su romance con Antonio de la Rúa, hijo del entonces presidente argentino que en 2001 huye en un helicóptero desde el techo de la Casa Rosada a lo Marqués de Sobremonte con el motín en el sulki en las épocas de la colonia.
Al revolucionario – y por qué no meloso –segundo disco ¿Dónde están los ladrones? (1998), le siguieron los discos bilingües Servicio de Lavandería / Laundry Service (2001), Fijación Oral / Oral Fixation Vol. 1 y Vol. 2 (2005), Loba / She Wolf (2009) y Sale El Sol (2010). Alevosos éxitos en todo el mundo y el mejor momento profesional de Shakira que probablemente haya estado desde su más tierna infancia esperando poder demostrarle a su prima Miss Colombia 2005, Valerie Domínguez, que el talento tiene más peso que la belleza.
En 2002, en una entrevista a la BBC, Shakira admitió no haber sido siempre la "hot blonde" que es ahora. Que era una gordita adolescente de pelo negro que se vestía como una gótica, y que fue rechazada del coro escolar porque su profesor decía que sonaba como una cabra. Más que cabra, en los primeros discos se la veía bien encabronada revelándose contra las autoridades escolares y empuñando una guitarra como arma moral.
En enero de 2011, Shakira anunció en su página web que después de 11 años juntos, se había separado de Antonio de la Rúa hacía casi medio año a partir de "una decisión mutua para darnos tiempo fuera de nuestra relación romántica". Sin embargo, su ex pareja sigue "trabajando en las empresas y los intereses de la carrera como lo ha hecho siempre”, ya que es su manager y representante. Al poco tiempo, las revistas del corazón y los incansables papparazzis, difunden la primicia sobre su relación con Gerard Piqué, el futbolista español del Barcelona, 7 años menor que ella. Shakira lo confirma en su Twitter con una foto y debajo la leyenda: «Les presento a mi sol».
Nuevamente la colombiana, parpadeo de por medio, pegaba el salto del 3er al 1er mundo.
Pero no todo en la vida de Shakira son los falsetes, las estrictas dietas, las tinturas capilares y los comentados romances, sino que es una verdadera embajadora de buena voluntad, tal como la nombró UNICEF por su labor en la Fundación Pies Descalzos, contra la desigualdad social en su Colombia natal.
A este reconocimiento le siguieron una mención honorífica en una ceremonia de la Organización de las Naciones Unidas, la participación en la Fundación ALAS a la cual donó más de 40 millones de dólares y la inauguración de la Institución Educativa y Centro Comunitario Fundación Pies Descalzos el día de su cumpleaños número 32.
A su vez, la misma chica que a los 8 años de edad escribió una canción titulada “Tus gafas oscuras” inspirándose en el dolor de su padre por la pérdida de un hijo, 24 años después aparecía  en un videoclip aullando como lobo encerrada en una jaula anunciando «la vida me ha dado un hambre voraz y tú apenas me das caramelos».  
Antes que con Andrea Echeverri, la Mala Rodríguez y Julieta Venegas, Shakira elige codearse con Britney Spears, Cristina Aguilera y Vanessa Hudges.
Ahora rubia, cantando en inglés, loca loca loca y pronunciando letras incomprensibles, Shakira pareciera decirnos, a lo Groucho Marx: «Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros».

Medina, Yo y Mi Otro Yo

Ignacio Molina escribe En los márgenes a través de Medina y nos preguntamos cuál de los dos es realmente así.

Durante una fiesta de casamiento en el Tigre, un lector le comenta al protagonista escritor de En los márgenes -Medina- que leyó su libro, que tuvo ganas de matarlo hasta la página 30, pero que después lo entendió. Casualmente (o no) este diálogo se da a la altura de la página 29 del libro de Molina, e inmediatamente en la siguiente, el mismo lector le pregunta intrigado a Medina: “¿Pero vos sos así?”.
Ignacio Molina se siente cómodo en el campo de lo cotidiano desde donde desdibuja el límite entre lo biográfico y lo ficticio, porque a fin de cuentas, y citando a Juan Forn, «de eso se trata la literatura: de dar a las cosas el nombre que uno cree que tienen».
En los márgenes, quinto libro de Molina después de Los estantes vacíos (cuentos, 2006), Viajemos en subte a China (poesía, 2009), Tribus urbanas (ensayo, 2009) y Los modos de ganarse la vida (novela, 2010),  se compone de una serie de textos seleccionados de su blog Unidad Funcional en el que el autor, expuesto en un yo explícito, hace entrega de unas polaroids repletas de sueños, miedos, ambiciones, su infancia en Bahía Blanca y su cotidiano existir como padre de Fausto y como escritor que recibe críticas y elogios.

El autor reconoce, en una entrevista al diario Crónica, que muchos de sus textos fueron escritos para ser publicados en su blog y que «tal vez el hecho de no ser pensados como literatura con mayúsculas (algo que nunca debería hacerse) haga que se lean de otra manera. Un amigo me dijo que si yo fuera una banda, En los márgenes sería como un disco de rarezas dentro de mi obra. Me gustó eso».
Pero cuando el relato viaja del blog hasta el libro ya no es Ignacio Molina quien nos habla, sino “Medina”, al cual le preguntan si su nombre de pila va con H, como el Horacio Olivera de Cortázar, que se anima a cambiar de lugar sus iniciales en una suerte de juego apelativo para disfrazar de parodia su propia identidad.

Medina divaga por Buenos Aires, se reconoce parte de la “última generación viva con recuerdos de los años de tiranía militar” y nos presta ejes de identificación y posibles puntos de referencia. Cruza datos, expone sus pensamientos de libre asociación y manifiesta emociones, para configurar su propia identidad como escritor, padre separado, niño herido y pasajero del 39.
Cuando en uno de los pasajes del libro se pregunta cuál es “la literatura que se mueve en los márgenes” reconoce no saberlo, observa unos obreros trabajando y ensaya una respuesta: “eso es moverse en los márgenes, pienso: trabajar a la intemperie, en el borde la cornisa, a las siete de la mañana un día lluvioso”.
Medina sueña mucho y lo repasa relatándolo – incluso cierra la crónica sobre el nacimiento de su hijo “Flavio” deslizando la posibilidad de que todo podría haber sido parte de un sueño -, y en cada relato sobrevuela la nostalgia: “la certeza de que ya nada, nunca más, volverá a ser como antes”.

Sueña mucho y no es difícil imaginarlo: en “Miedo a la oscuridad”, “La fuga” y “De cómo casi me hago millonario”, Medina se la pasa en pijama.
En “Continuidad de los kioscos”, es Molina quien pone a prueba el concepto de metaliteratura, un discurso que trata casi sobre sí mismo al narrar que se narra y poniendo en evidencia sus condiciones de producción, tal como lo hace a lo largo de todo el libro. Desde el título remite al relato circular de “Continuidad de los parques” de – otra vez – Cortázar, pero en clave tragicómica y circunscripta a la situación urbana del «voy al kiosco y vuelvo», con la excepción de que el protagonista de la historia tiene ciertas dificultades para cumplir con la segunda parte del cometido.
¿El afán por escribir proviene de creer que lo que nos pasa y lo que pensamos es significativo e interesante, o es que acaso lo que nos pasa y lo que pensamos deviene significativo e interesante porque lo escribimos?
Molina (y no “Medina”) logra que se vuelva significativo e interesante lo que escribe usando la primera persona, estilo cuestionado y emparentado con la nueva narrativa del mismo tono blog de donde proviene.
La hipótesis se confirma: no es lo que contamos, sino cómo lo contamos; Molina lo hace extrovertido desde la intemperie, en los márgenes.

En los márgenes
Ignacio Molina
Editorial 17 grises
96 páginas
$40

La Luz Como Metáfora

El anónimo protagonista de Trampa de Luz, primera novela de Matías Capelli, debería pagar las cuentas antes de que le corten el servicio y finalmente quede a oscuras.

En la novela de Capelli los ascensores no funcionan, no suben ni bajan, y a los autos se los maneja con inseguridad o se los abandona junto al cordón de la vereda.
Cuando las cosas se rompen el protagonista deja de usarlas, ya que arreglarlas le sale más caro que conseguir unas nuevas, y cuando encuentra un viejo lector de discos se da cuenta de que «en todo este tiempo que lo había borrado de su cabeza, se había arreglado solo. Algo similar le había pasado con un celular y con una lámpara que estaba seguro hacía cortocircuito, pero nunca con una relación».
El relato está centrado en un personaje sin nombre y recién salido de joven, que deja macerar sus sentimientos en un tupper  y sobrevive en un contexto urbano, caluroso, putrefacto y rodeado de basura que lo descompone pero que no limpia.
Atravesado por los discursos de los medios de comunicación y víctima de su imposibilidad de avanzar, sobrelleva -como arrastrando los pies con pantuflas- una serie de síntomas posmodernos: paranoia, ansiedad, pulsión sexual reprimida, sensación de fracaso, hastío, dejadez. 
El narrador utiliza la tercera persona para distanciarse y captar un plano general. El protagonista, por su parte, saca fotos de las cosas que le gustan, usando la cámara de su ex novia embarazada de otro hombre y con la que fantasea masturbándose en la ducha.
El protagonista no sabe en qué momento Silas, el encargado del edificio, se convirtió en su único referente masculino, y con él comparte changas para ganarse unos pesos. La relación entre ellos es como la de dos guardias de seguridad de un museo de arte contemporáneo, los mismos que “fabulaban su pasado y añoraban futuros imposibles, pero nunca hablaban de arte”. Es decir, no hablan de lo que les pasa ni de aquello con lo que conviven.
El personaje de Capelli monta una especie de obra de teatro mental donde sintetiza todos los elementos que integran sus deseos cotidianos: tener plata, saldar las deudas, equilibrar la relación con su familia; pero entre esos elementos algunos no funcionan y tampoco supo arreglarlos, el auto no arranca y nada sale según lo planeado. 
¿Podrá pagar la luz o es sólo una trampa para amenazar con la oscuridad?

 Trampa de Luz
Matías Capelli
Eterna Cadencia
96 páginas
$49

martes, 10 de enero de 2012

La Primera Vez Que Pensé

La primera vez que recuerdo haber pensado y haber sido consciente que estaba pensando fue a los cinco años sentada dentro de la pileta para chicos del complejo Canajuré en Brasil. Perdí la mirada y empecé a pensar. Pensé en el viaje de ida, rememoré hasta los más ínfimos detalles. Pensé en mi abuelo, en mi abuela, en mi tía Amelia. Imaginé sus caras. Pude sentir, pensándolos, cuánto los quería. Y cuando alguien se me acercó a preguntarme si estaba bien, me distrajo del absorto y me di cuenta que estaba pensando.
Y pensar que todavía pienso lo mismo.

martes, 29 de noviembre de 2011

25 de Noviembre  |  Día de la Lucha contra la Violencia de Género




Violencia contra la mujer es la imposibilidad de comer una banana caminando por la calle y ni hablar de un chupetín Picodulce. 
Violencia contra la mujer es que me digan "Ay, pobre R que te cocina siempre y limpia el piso del baño", cuando nadie se sorprende que se lo hayan hecho las madres toda la vida. Violencia contra la mujer es que en mi propio trabajo los hombres griten frente a la televisión cuando hay partido y que cuando les pedís que bajen el volumen porque tenés un llamado importante te dicen "qué hinchapelotas estas minas". 
Violencia contra la mujer son las publicidades de cerveza y de desodorante para hombres.
Violencia contra la mujer es que crean que nuestra única meta en la vida es que la ropa nos salga cada vez más blanca, que el inodoro no tenga sarro o que venga un señor de traje de pana y nos "corte la pollerita" porque nos gusta, porque así la televisión lo demuestra. 
Y yo no festejo el Día de la Mujer.

lunes, 3 de octubre de 2011

Alternativa Terapia


Publicado en Dadá Mini #13- «Supersitción» - 2010
Ilustración de María Morillo 

Luisa Delfino No Es La Única Que Escucha

Reconozco públicamente mi afición por escuchar conversaciones ajenas en espacios públicos.
Las espero con ahínco en una sala de espera antes de entrar al dentista, desde el asiento de un colectivo, en un subte o en un vuelo de cabotaje.
Simulo leer, tener la mirada perdida o revisar mis papeles, pero con atención aguardo los cuentos de quienes impúdicamente sueltan sus historias, proyectos, observaciones, críticas de cine y de hartos temas frente a una suerte de grupo ignoto que jamás volverán a ver. Quizás allí radica la razón de la impudicia, pero qué necedad, teniendo en cuenta que el efecto de sus dichos no sólo afecta al interlocutor a quien pretenden dirigirse, sino a un grupo de involuntarios receptores que no preguntaron a su compañero de asiento qué opinión le merece la última película de Clint Eastwood. Sin embargo, este descaro me fascina porque a veces no es imprudencia y se escuchan cosas tan ciertas e inspiradoras que a uno le provoca romper el protocolo del "casualmente me senté al lado tuyo y se supone que no te veo, no te oigo, no te toco" e intervenir en la discusión. O pelar papel y lápiz y redactar un guión.
Las narrativas de estos desconocidos oradores despiertan mi interés sobre todo por el pretensioso objetivo de descubrir quiénes son, hacia dónde van, cuál es el vínculo que los une y luego es mi inventiva la que se encarga de darles un pasado o incluso ensayar un futuro. Entrelíneas voy juntando evidencias a partir de su expresión gestual, modismos, selección léxica, estilo para vestir y manera de dirigirse uno al otro.
Captaron mi atención desde la estación Agüero del subte línea D, dos pibes que planeaban métodos caseros para cometer un crimen, entre los que se contaba la asfixia con papel film y un golpe certero en la nuca con baguette frizada.
Días más tarde, presencié conmovida el reencuentro de dos amigos de la infancia que durante el viaje intercambiaron fotos de sus hijos y bajé del avión un tanto triste preguntándome si volverán a verse luego de la animada conversación, o sólo se convertirá en una anécdota del tipo a-que-no-sabés-a-quién-me-encontré-esta-mañana.
Pero mis preferidos son los que se despachan con una anécdota y nada más desesperante que bajarse una parada antes del desenlace.
Lo mejor del écouterismo(*) es que nadie espera la propia participación y no es necesario esforzarse por soltar un comentario acertado, con escuchar es suficiente; y para cuando la charla se vuelve aburrida y sosa, sólo resta hacer oídos sordos.


(*) 
Neologismo inventado por mi madre que funciona como concepto afín a voyeurismo, diferenciándose en la acción, ya que: voyeur en francés significa mirar y écouter es escuchar. El permiso para el uso de la palabra fue "a cambio de unas sales para mi jacuzzi".



Publicado en Dadá Mini #11- «A palabras necias, oídos sordos» - 2010

Qué Lo Qué


Ser abarcativo no tiene nada de malo. Suena a algo así como ser generoso, dadivoso y espacioso. Un abrazo de oso es abarcativo y encima, implica el apretón. Más que suficiente, teniendo en cuenta que mi amigo y yo coincidimos en que son nuestros preferidos y algo así como una marca registrada. Definitivamente yo también quiero tener un reno y cincuenta mil millones de pelotudeces, pero no entran en mi closet y eso a veces me hace sentir apretada a juzgar por las ya instaladas cincuenta mil millones de pelotudeces que lo ocupan.
Nos persiguen los adornos navideños y no tengo reno, pero en su lugar me compré un caballito de peluche creyendo que era una jirafa. Aprendí a quererlo igual y ahora somos grandes amigos. Tampoco tengo arbolito y temo quedarme sin regalo por parte de mis generosos, dadivosos y espaciosos seres queridos. Mi comportamiento a lo largo del año amerita un par de gratificaciones materiales, además ahora con los años están meta sacarme muelas y no estoy recibiendo nada de parte del ratón, lo cual ya de por sí me parece muy injusto ya que los molares duelen mucho más que los colmillitos flojos.
Tanto la lista de cosas que necesito, como la del supermercado y la de objetivos para el año que viene son muy abarcativas. Pero ser abarcativo no tiene nada de malo así que si te digo que es Navidad, apretá la espuma loca. O comprate un reno para montarlo hasta el Polo Norte, ¿vamos González?



Publicado en Dadá Mini #10- «El que mucho abarca, poco aprieta» - 2010

Érase Un Incomprendido


La tendencia a practicar una compulsiva ucronía lo llevaba a preguntarse constantemente “¿qué uviera pasado si...?” y completarlo con las más remotas situaciones que devenían en las más insólitas probabilidades arrojando como resultado las más disparatadas prospectivas.
La creación de todo un mundo halternatibo lo seducía, pero la decepción aparecía en cada una de sus proposiciones. Lo que pasaba es que avía halgo que no le cerrava.
Sus fantasías no sólo no se cumplían sino que, aunque elaborase historias con desenlaces sencillos, hasta las excepciones más excepcionales se hacían evidentes ya que ni siquiera la misma definición de excepción escapó a la regla. 
“Esto no puede ser, en algo me estoy hequibocando”, se repetía tras los sucesivos fracasos y se sentaba nuevamente - porque parado no le salía - a pensar en otras posibilidades de historias contrafactuales.
Basta con que uno proponga a su imaginario posibles desarrollos de los hechos para que no se cumplan o que suceda exactamente lo contrario o que la fiesta se suspenda a último momento por lluvia, eso lo sabemos todos y hasta lo vociferaba Alanis Morissette, pero en este caso en particular lo irónico devenía más bien en hirónico.
Un día, así como así y por nada desencadenante en particular tal como lo fue a la primera guerra mundial el asesinato de Franz Ferdinand, decidió dejar de agoviarse con tanta rebisión de herrores y que quizás podía comercializar sus ipótesis para algún poco imaginativo estudiante de cine que haya empezado la carrera sólo porque le interesaba la técnica, pero que cualquier guión le venía bien.
Unverto llevaba impreso desde su mismo apelativo algo que lo hacía diferente y su carácter especial radicaba justamente en que no se ajustaba a ninguna norma arbitraria: su mundo era infinito y extraordinario.


Publicado en Dadá Mini #9- «Por H o por B» - 2009



¿Y Qué Tal Si Hablamos Todos de HIV?




- “¿M. toma mate?”, preguntó así como así y de manera independiente al tópico que estábamos tratando.
- “Sí, a veces, no mucho”, contesté, y para conocer la raíz de semejante intriga quise saber: “¿por qué me preguntás eso?”.
- “No sé, se me ocurrió... ¿no te da asco compartir el mate con él?”
- “¿Qué? ¿Porque es puto?”, quise saber para hacer aún más descolocada la obviedad.
- “Si, bah, no sé, pensé...”, respondió no muy convencida.
- “¿Qué cosa? ¿Que M. puede contagiarme HIV acaso?”
- “O que está con pibes y vos compartís la bombilla”
- “Pero vos también estás con pibes y a mi no me da nada de asco estar compartiendo este mate con vos, mirá”, y soplé fuerte para adentro despejando toda duda y con un dejo de bronca. 
La premisa inicial era la errada, por lo tanto, el razonamiento deductivo que dio comienzo a esta conversación arrojó el siguiente resultado a modo de silogismo aristoteliano: 
Premisa mayor: Todos los putos tienen HIV - Sida
Premisa menor: M. es puto
Conclusión: Por tanto, M. tiene HIV - Sida 
Sin dejar de lado la importancia de tamaño prejuicio desencadenante, lo que más chocó contra mi sentido común - que, insisto, es el menos común de los sentidos - fue caer en la cuenta de la ignorancia respecto al contagio.
Creí que los 90 con sus sucesivas propagandas y campañas que informaban sobre esta enfermedad, no sólo física sino también social que es el HIV, habían barrido de una vez por todas los “sabés que no sé...” que se formulaba aquella madre cuando su hija le preguntaba si su amigo podía contagiarla de HIV - Sida con un beso.
Aprender a escribir nube con B o helecho con H parece ser el dilema central, pero más importante es aprehender cuestiones que hacen a la convivencia social, a la tolerancia, a la demolición de los prejuicios que tan mal nos hacen como sociedad.
Partamos de estas nuevas premisas y formulemos silogismos más acertados y si algún resultado interesante surge del último exijo su devolución:
- El HIV-Sida no se contagia a través de la saliva, de un abrazo o de un beso.
- El HIV- Sida es una enfermedad de transmisión sanguínea, sexual y perinatal (embarazo, parto, lactancia).
- No tod@s l@s homosexuales tienen HIV-Sida.
- Los heterosexuales son igualmente potenciales portadores del Virus de Inmunodeficiencia Humana.
- Yo también estoy con “pibes” y a nadie le da asco tomar mate conmigo.

Publicado en Dadá Mini #9- «Por H o por B» - 2009

Si Me Das A Elegir, Me Quemo Con Tilo

Desde mi escritorio y a través de un vidrio me sonríe una Eva Perón tamaño natural que se asoma desde la pared de la oficina de enfrente y, mientras tanto, un periodista me dicta sobre el hombro derecho, en un tono monocorde y algo ofuscado, lo “fascistas” que son aquellos que cortan las rutas en Gualeguaychú.
Más lejos no puedo sentirme. Ni Dios ni el diablo, ni el Diablo ni dios, no son ni uno ni el otro y se me complica la categorización. Hace días que me es imposible elegir y tampoco pretendo quedar bien con ninguno de los dos, porque aún no puedo identificar quién es quién en este juego y cómo se logra quedar bien con algo que a uno le queda tan, pero tan mal.
A veces logro entusiasmarme con alguna propuesta y muchas otras la deshecho por considerarla absurda e irrealizable. Puedo llegar a mínimamente ilusionarme con algún gesto humano o un discurso que se supone diferente, pero luego caigo en la cuenta de que es un poco más de lo mismo y percibo la sensación de un dejà vú que dista de ser místico.
Radicales, peronistas, kirchneristas, menemistas, derecha, izquierda, centro y adentro, comunistas, socialistas, anarquistas, altruistas, hedonistas: casi como pararse en frente de un kiosco de revistas y pretender identificar una por una la cantidad que hay para cada gusto.
¿Cómo podemos ser tan distintos entre nosotros y a la vez enarbolar la misma bandera? ¿Cómo puede ser que haya gente tan ciega que siga creyendo cosas que son evidentemente contrarias? ¿Cuánto de genuino hay en el sentimiento patriótico? ¿Dios se escribe con minúscula o mayúscula?

N. de la A:  La idea original -y de hecho había empezado a redactarla- era contar la anécdota aquella por la cual, siendo apenas una niña, me negué frente a mi abuela a rezarle al ángel de la guarda antes de dormir por temor a que el diablo se enterara, se enojara y me ajusticiara por botona, traidora y por pretender quedar bien con el otro bando. Iba a resaltar la sorpresa ante el hecho de que la noción de bien y de mal ya estaba inserta en mi razonamiento y que a esa corta altura entendía que el equilibrio debía ser la tendencia para garantizar la armonía. En mis argumentos dejaba de lado convicciones religiosas, los dictados del mandato familiar y la educación conservadora del primario que cursaba allá por el año 1992. Iba a explayarme acerca de si el motivo de quedar bien con dios y con el diablo era estratégico, por temor, el equilibrio, la hipocresía... y cuando escribí esta palabra fue que me dejé llevar y se me dificultó retomar la idea original.
Mmm, ¿y si esta “N. de la A.” no es más que un desesperado intento por quedar bien con dios y con el diablo?


Publicado en Dadá Mini #8- «Quedar Bien Con Dios y Con el Diablo» - 2009

domingo, 11 de septiembre de 2011

Solución al CruciDrama / Dadá Mini #16

A) Atún
B) Hielo
C) Tez
D) Sud
E) Miel
F) Tina
G) Pis
H) Enema

Sólo hay dos cosas infinitas: 
el universo y la estupidez humana. 
Y no estoy tan seguro de la primera. 
Albert Einstein 
                                                                                                                                       

miércoles, 3 de agosto de 2011

Como A Nadie Nunca



Sí, claro que me planteo cuánto podrá sostenerse la continuidad, la constancia, la permeabilidad, la ilusión de perennidad y el entusiasmo.
Probablemente no nos soportemos bajo el mismo techo o llegará ese momento tan temido en que los intereses choquen, o esas pequeñas y tímidas semillitas de desacuerdos y rencores muten en plantas, selvas, cañaverales, impenetrables lejos del Chaco.
Claro que le temo a todo esto, 
más bien le tengo pavor.
Tengo miedo también de que no me soporte y que su tendencia reflexiva y silenciosa se estampe contra mi propensión al ruido, la sociabilidad y el canto en la ducha.
Que nuestras condiciones, contextos y posibilidades provoquen un revuelo en nuestras aspiraciones y pronto nuestro futuro se haga añicos contra el pizarrón de la cocina.
O que simplemente no pueda soportar el desorden, los pelos en el piso del baño o eso de que guarda la fruta en la heladera junto con la bolsa de la verdulería.
Hasta mi perfume puede exasperarlo y devenir irreconocible,
o que ponga el despertador tan temprano y sin embargo me levante tarde.
No lo sabemos, 
mientras tanto le hacemos lero lero a las predicciones negativas.
Puedo dejar pasar el día sin tender la cama,
permitir por una vez que las tazas de café se queden sucias en la cocina,
y que la ropa en el tendedero pida auxilio desde las alturas.
No quiero que sea de noche todo el día.
Ni olvidarme de respirar.
Prefiero la tarea de vivir con amor.
Con mi amor.

Ella No Se Kansa

para mi hermana Maie,
que adora la papa rellena.



El Espantapájaros dice a Dorothy:
"Si las personas tuvieran la cabeza rellena de paja, como lo está la mía, probablemente vivirían todas en lugares hermosos y entonces no habría nadie en Kansas. 
Es una suerte para Kansas que tengan ustedes cerebro".



viernes, 8 de julio de 2011

Seminario de Redacción Periodística Online


     
Alumna: Mariel Breuer
Diagnóstico: Breuer es una alumna que, definitivamente, no borra con el codo lo que escribió con la mano. Tampoco lo que escribió en SU mano. El foco está puesto sobre las capacidades bilaterales de la alumna, es decir, su talento para escribir con la izquierda tan bien como lo hace con la derecha, teniendo en cuenta su condición de diestra: ¿podemos afirmar que se viene el zurdaje?

lunes, 9 de mayo de 2011

Ni Por Todas las Minujines del Mundo

Cada vez que uso el vestido que me regaló Agus automáticamente me siento más linda. Será que me recuerda lo mucho que nos queremos y me alimenta el amor propio. O que su diseño afina mi cintura y el efecto visual que provoca aumenta el volumen de mis lolas.
Ayer me lo puse. Llovía, así que lo combiné con unas botas de lluvia azules y una cartera floreada a tono. A las 7 salí rauda de la oficina y me encontré con F. y R. en el MALBA para ver la muestra de Marta Minujin; por segunda vez y de manera concienzuda, ya que fui a la inauguración, pero las inauguraciones no son precisamente momento de recogimiento artístico. Además era miércoles y los miércoles la entrada vale la mitad: un respiro para nuestros bolsillos capitalinos cada vez más exigentes. Estaban los dos ahí sentados en uno de esos bancos de piedra de la entrada, y el vestido, más el halago visual que significaba tener a ellos dos esperándome, me hizo sentir aún más linda y afortunada. No pude menos que conmoverme, largar la cursilería, llamarlos «mis dos bombones» y repartirles besos.
La muestra hace un recorrido por toda la obra de Minujin desde los '60 hasta la actualidad. El día de la inauguración, con F. nos referimos a ella como «la trillada y sobrevaluada Marta Minujin», pero salimos pensando que habrá sido culpa de nuestro tardío arribo al mundo que nos quedamos solo con el perfil mediático de la Minujin, obviando el valor ideológico y vanguardista de sus obras. En uno de los pasajes de la mini reproducción de su famosa puesta "La Menesunda", recrearon la ambientación de un cuarto que incluye una pareja en pijama recostada en una cama actuando como si estuviesen en su casa. Apenas entré, la chica exclamó «Qué lindo vestido», pero sin remitirse directamente a mí, sino comentándoselo a su "pareja". Pasé de largo mirando de reojo, de por sí la escena en vivo de dos personas desconocidas en la intimidad me provoca cierto pudor, y encima habían recalado en mi persona. Una vez afuera comentamos acerca del trabajo de estas gentes, a la que le pagan por estar tirados en una cama con aire acondicionado: nada más lejos de nuestra realidad cotidiana. «¿Les pagarán por hacer eso?», preguntó F. «Claro que les pagan» y volvimos a entrar para comprobarlo. Esta vez fue el turno del chico, que le dijo a su "pareja": «Ahí vuelve la chica del vestido». Obviamente hablaban de mí y me di por aludida de una vez: «¿Viste qué lindo? Era de una amiga y me lo regaló». La chica sugirió: «Te lo cambio por este camisón». Sonreí y seguí de largo, no lo cambio ni por todas las Minujines del mundo, así sobrevaluada y todo.

Publicado en Dadá Mini #15- «15 minutos de fama» - 2011
Me sacaron esta foto. Me encanta.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Mamá Te Quiero


6to grado Colegio El Torreón / con Mamá
Sí, no les voy a mentir. 
Mi primera noche internada en el Sanatorio Allende después de la intervención quirúrgica que trajo al mundo a Beatriz -la cicatriz-, pedí por favor a Mamá que recemos tomadas de la mano y que sintonice Radio María en su celular para que yo escuchara, tranquilizarme y dormir.
También es cierto que todas las noches repetía Ave Marías y Padrenuestros para conciliar el sueño y que un sacerdote vestido de negro que se parecía más bien a la reencarnación del mismísimo Lucifer vino de sorpresa (¡sorpresa!) a visitarme a la habitación 222 aludiendo ser amigo de un primo de mi madre que jamás he visto en mi vida.
No voy a negar que salí en silla de ruedas gritando a viva voz que me había reconvertido al catolicismo luego de semejante sufrimiento, pero tampoco vamos a volver esta situación un milagro siendo que a los pocos días de estar de nuevo en casa el fenómeno tuvo menos incidencia y lentamente volví a tener ganas de romper algo y de decir "boludo" - tal como expresó mi sobrino Ivo a mi hermana en ocasión de encontrarse dentro del Palacio de Justicia y bajo amenaza de no hacer escándalos en el recinto.
Hoy soy nuevamente Cocó y no pretendo que, en consonancia con mi flamante fervorosidad, comiencen a llamarme por mi verdadero nombre. Reconozco que repetir el Ave María funcionó a modo de mantra, sin embargo no me sale hacerlo hábito y todavía me ataca cierta reticiencia a los ritos.
Aún así, no me tembló la pera ni el pulso al inscribirme en un Curso de Latín por Internet dictado por "Catholic.net" y aconsejado por Sra. Madre a través del siguiente correo adjuntando la información y el link:
"Te mando esto por si te interesa. Es un curso de latín gratis por internet, está orientado a lo religioso pero viene bien siempre. Te lo mando porque pienso te va a interesar. Besotes"
Obedientemente cumplí con el procedimiento y el paso a paso del foro para poder inscribirme. No me interesa acaso el hecho de que "el latín contribuye a vivir la comunión en la oración" y que, al aprender el idioma, "personas de todo el mundo podemos rezar juntos en la misma lengua", sino que es la lengua madre y que, semiótica y lingüísticamente hablando, interpretar el latín puede contribuir a mi fascinación por las palabras y a entender sus derivaciones y orígenes.
Todavía no se de qué manera voy a contribuir al foro - porque es obligación para nosotros, los alumnos del curso ("nosotros, los bienaventurados, salvados del fuego del infierno")-, pero el sólo leer el reglamento de uso provocó unas estrepitosas risas contra el monitor. Y mucho escalofrío.
Paso a dar a conocer algunos pasajes imperdibles:

- Acerca de los participantes en los foros:
2a. Los foros de Catholic.net han sido concebidos como un espacio de católicos para el diálogo con otros católicos.
2b. Por lo mismo, nuestros hermanos cristianos, protestantes, evangélicos o de otra denominación religiosa que deseen participar, se deberán limitar a hacerlo dentro de los espacios que tenemos reservados para el diálogo con ellos y que se llaman: Apologética, Diálogo ecuménico y Diálogo interreligioso.


*Indochinos musulmanes, abstenerse.
¿Acaso el catolicismo no se jacta de ser absolutamente tolerante?
"Nuestros hermanos", pero se deberán "limitar" a participar en los espacios "reservados" para el diálogo con "ellos". Como si los "ellos" fuesen a contagiarnos de herejía o de letras de rock and roll.

2.b.1 "Ley del hielo" a las personas ofensivas. En el caso de que llegue al foro alguna persona atacando directamente a la fe católica, a la Iglesia o a sus representantes, el resto de los foristas deberán reportarlo a contacto@catholic.net y NO responder directamente a un solo mensaje de esta persona.

*Están advertidos, si me siguen peleando aplico la "ley del hielo", tal como practican varios de nuestros dirigentes políticos a su oposición.

2c. Serán aceptadas las participaciones de personas que hayan sido bautizadas en la fe católica.

*¿Tendré que presentar algún especie de certificado? Supongo que con mi pasado en el colegio El Torreón será suficiente. Sólo supongo, porque es casi imposible de deducir a juzgar por mi lastimosa opinión acerca del Opus Dei.

2e. El Nickname nunca podrá ser usado para usurpar la personalidad de ninguna de las Personas de la Sma. Trinidad, ni de la Virgen María. Esto significa que queda estrictamente prohibido usar como nickname las palabras: Dios, Jesucristo, Cristo, Hijo de Dios, El Mesías, Jesús de Nazareth, Espíritu Santo, Virgen María, Virgen de Guadalupe y todo lo que corresponda sólo a Dios y a la Virgen.

*Oooh... entonces si me pongo mi verdadero nombre "Ángeles" de nickname ¿seré considerada una detractora de Catholic.net? Ah, pero nada dice de usar nombres como Judas Iscariote, Barrabás o Poncio Pilato.

3e. No está permitido abrir temas con noticias o temas escandalosos que desacrediten a la Iglesia o a sus miembros. Los medios de comunicación ya se hacen cargo en otros espacios, de hacer suficiente propaganda a los pecados de algunos miembros de la Iglesia con el afán de destruirla y desacreditarla. En los foros de Catholic.net, por el contrario, se procurará hacer propaganda de los cientos de miles de acciones buenas y edificantes de la gran mayoría de los cristianos y se dejarán al margen de la publicidad los pecados de unos cuantos.

*In a few words, el enemigo está afuera, todos los periodistas quieren arruinarlos y todo lo que se dice es invento de algunos envidiosos. Mientras tanto, nos hagamos los boludos, y ni siquiera lo mencionemos.

3k. Está prohibido transmitir cualquier contenido (información, datos, gráficos, texto, archivos, ligas, software u otro material) que se pueda considerar ilegal, inmoral, peligroso, abusivo, molesto o difamatorio.

*O sea que si copio y pego una foto mía fumándome una tuca voy en cana.

4g. No se permitirán mensajes con todas las letras en mayúsculas, ya que ello dificulta su lectura y el escribir de esta forma es de mala educación, pues según las normas de "Netiqueta" y el chat, el escribir en mayúsculas significa "gritar".

*Estoy boquiabierta.

¿También revisarán de qué calaña son mis amigos de Facebook?
Estoy en el horno. Quién me mandó a meterme en esto. Ya sé quién... ¿vieron que los padres terminan siendo siempre los culpables de todo?